Aprendiendo a comer conscientemente

La principal herramienta para ayudarte a ser consciente de lo que comes (algo que, supone más del 90% del trabajo) es comer como si estuvieses en una meditación.


Uno de los ejercicios más comunes de los métodos de alimentación consciente, consiste en comerte una manzana (también sirve otra fruta o un puñado de pasas) en 20 minutos.


Sí, es mucho tiempo, pero sólo así podrás experimentar todo lo que rodea al acto de comer para valorarlo justamente.


En este tiempo podrás mirar la fruta, reflexionar sobre ella, tenerla entre tus manos, llevarla a tu boca, masticar pacientemente y disfrutar de su sabor.


Parece aburrido, pero este tipo de ejercicios te ayudará a descubrir todo lo que te estás perdiendo por comer de forma automática.


Una vez que el método está interiorizado no te hace falta comer tan lento (20 minutos será suficiente para toda una comida) pero sí es necesario, seguir una serie de normas como comer en un lugar adecuado (sin comer enfrente del computador o de la televisión), saboreando cada bocado y acabando en el momento en que no tienes más hambre.


Este último punto, es el que más nos cuesta, que estamos educados ferozmente para que nos acabemos siempre toda la comida, sin dejar ni una miga en el plato. Es una creencia que no resuelve nada a nadie y que no tiene nada que ver con los pobres que pasan hambre. Si quieres ayudar a los desfavorecidos puedes hacer una donación económica o colaborar con tu tiempo y apoyo en actividades de voluntariado. Comer conscientemente es, a la larga, más responsable, pues se acaba comiendo menos y dando más valor a la comida.


May Morón

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