Atención Plena

La atención plena no consiste en deshacernos de nuestros pensamientos, sino en verlos, en ser conscientes de ellos desde una distancia calmada. Esto nos permite una claridad de visión, un pensamiento útil y no abocado a complicarnos la vida. Si observamos, podemos reconocer que debajo de cada pensamiento hay una energía. Descubriremos que ciertos pensamientos son generados por el miedo o un sentimiento limitado del yo. Otros proceden del deseo de retener alguna situación que nos resistimos a soltar. Otros de las creencias interiores, los “debería” inculcados desde niños. Cuando advertimos esto, podemos relajarnos, respirar y desprendernos de la identificación, con una pausa que nos devuelva a nuestro centro. Con esta pausa podemos pensar, imaginar y planear, pero desde un estado de calma y quietud. Como la experiencia sucede con gran rapidez, igual que en el partido de tenis, la reacción también es inmediata, sobre todo si la situación es para nosotros difícil. Para entrenar nuestra capacidad de responder en vez de reaccionar, es necesario que nos entrenemos en introducir una pausa ente la experiencia y nuestra respuesta, un momento en el que nos detengamos, hagamos consciente lo sucedido y nuestro estado interno, y hagamos conscientes nuestras identificaciones y automatismos de reacción.


Texto EeDT

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