El Puma y el Cervatillo

Actualizado: may 4

Un hombre muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz que iluminara su camino. Todas las noches al acostarse, le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía que vivir el resto de su vida. Así andaba por la vida, en un estado semi-místico buscando recibir una señal divina. Hasta que un día, paseando por un bosque, vio a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía una pierna medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vio aparecer a un puma. La situación lo dejó congelado; estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía al cervatillo de un sólo bocado.

Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso de que el puma, no satisfecho con el cervatillo, lo atacara a él. Vio cómo el puma se acercaba al cervatillo… Y entonces ocurrió algo inesperado: en lugar de comérselo, el puma comenzó a lamerle las heridas. Después se fue y volvió con unas pocas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la pata para que pudiera beber el agua; al poco rato volvió a marcharse y esta vez trajo un poco de hierba húmeda que le acercó para que pudiera comer. ¡¡¡Increíble!!!

Al día siguiente, cuando el hombre volvió al lugar, vio que el cervatillo aún estaba allí, y que el puma llegaba de nuevo para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber.

El hombre se dijo: - ¡Esta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara! Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites, lo único que hay que hacer es no ir desesperado corriendo detrás de las cosas…

Así que se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien le trajera de comer y de beber. Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos días, tres días... pero nadie le daba nada. Los que pasaban lo miraban y él ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no le daban nada. Hasta que un día pasó un sabio y el hombre, que estaba muy angustiado, le dijo:

- Dios me engañó, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran de una manera y son de otra ¿Por qué me hizo esto? Yo soy un hombre creyente... Y le contó lo que había visto en el bosque.

El sabio después de escucharle atentamente le respondió: - Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre muy creyente. Dios no manda señales en vano. Dios te mandó esa señal para que aprendieras.

El hombre le preguntó: - ¡Pero no es un mensaje cierto!

Entonces el sabio le respondió: - ¿Qué haces tú, que eres un puma fuerte y listo para luchar, comparándote con el cervatillo? Tu lugar es buscar algún cervatillo a quien ayudar, encontrar a alguien que no pueda valerse por sus propios medios.

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